Por Javier Vargas. Grupo Reforma
Ciudad de México (10 abril 2004).- Para los hindúes, un mandala es el reflejo invertido de la síntesis principal del espacio y del tiempo, es decir, del mundo y las entidades que lo componen. Lo mismo refleja el tablero de ajedrez.
El mandala es un cuadrado subdividido en cuadros más pequeños, aunque también suele tener una forma circular. La mayoría consta de 64 casillas. Es un diagrama ritual relacionado con los atributos divinos. Según el simbolista Juan Eduardo Cirlot, coincide con la estructura de la Rueda del Universo y la del Calendario azteca. El sicoanalista Carl Jung utilizó entre sus discípulos imágenes mandálicas para consolidar el ser interior y favorecer la meditación a profundidad. Su contemplación inspira la serenidad y el orden.
Y en eso radica el simbolismo del tablero de ajedrez. Su esquema formado por cuadrados blancos y negros es la imagen del mundo en su dualismo fundamental, es decir, un mandala. Su condición geométrica expresa el espíritu; su extensión cuantitativa, la existencia. Según el historiador Titus Burckhard, "el bando blanco es el de la luz, el negro, el de las tinieblas." De ahí que cada adversario se considera un protagonista iluminado que combate a las fuerzas del mal.
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sábado, 4 de agosto de 2007
Mandalas encubiertos
Muchos de los juegos que nos acompañan desde a niñez y siguen acompañando a las nuevas generaciones poseen una rica simbología que deriva de mandalas arquetípicos? Veamos dos ejemplos:
El Ajedrez: está basado en el mandala cuaternario simple, equivalente al Yin y Yang. el tablero de este juego también representa el plano esencial de los templos y los cuatro puntos cardinales.
Al igual que lo que proponen otros mandalas, este juego simboliza la Ley del Karma (Causa y Efecto), ya que cada movimiento se ve condicionado con los anteriores.
Otro dato: el tablero tiene 64 casilleros, al igual que 64 hexagramas tiene el milenario I Ching, Libro de los Cambios, de origen chino.
El Ajedrez ejemplifica el arte del dominio del mundo material, respetando las leyes del plano espiritual.
El Juego de la Oca: constituye un recorrido iniciático con todas las pruebas, sacrificios y premios que conlleva la propia existencia humana antes de retornar a la Unidad primordial.
Simbólicamente, la Oca en muchas culturas es el ave mensajera entre el cielo y la Tierra, y está asociada al Sol por los antiguos egipcios. Su intervención ofrece una gran ayuda en ciertos momentos y constituye el destino final.
El juego se equipara con el mito del laberinto y también con la teoría budista de la reencarnación.
El Ajedrez: está basado en el mandala cuaternario simple, equivalente al Yin y Yang. el tablero de este juego también representa el plano esencial de los templos y los cuatro puntos cardinales.
Al igual que lo que proponen otros mandalas, este juego simboliza la Ley del Karma (Causa y Efecto), ya que cada movimiento se ve condicionado con los anteriores.
Otro dato: el tablero tiene 64 casilleros, al igual que 64 hexagramas tiene el milenario I Ching, Libro de los Cambios, de origen chino.
El Ajedrez ejemplifica el arte del dominio del mundo material, respetando las leyes del plano espiritual.
El Juego de la Oca: constituye un recorrido iniciático con todas las pruebas, sacrificios y premios que conlleva la propia existencia humana antes de retornar a la Unidad primordial.
Simbólicamente, la Oca en muchas culturas es el ave mensajera entre el cielo y la Tierra, y está asociada al Sol por los antiguos egipcios. Su intervención ofrece una gran ayuda en ciertos momentos y constituye el destino final.
El juego se equipara con el mito del laberinto y también con la teoría budista de la reencarnación.
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