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sábado, 4 de agosto de 2007

Ajedrez de Acropolis.org

Regresar a la lista de los símbolos
Aunque el origen del ajedrez es un misterio, está prácticamente demostrado que nació en Oriente, si bien ha sido en Occidente donde se le ha dado el impulso y el auge de que goza en nuestros días. También se sabe que en un principio formaba parte de la estrategia de la guerra y se aplicaba a la casta de los chatryas en la India. Las piezas negras y blancas simbolizan la sombra y la luz, la lucha entre titanes y dioses, asuras y devas.

El tablero o arcidriche es la representación del mundo manifestado, regido por la dualidad, lo blanco y lo negro, yin y yang. Consta de 64 escaques o casillas, y el 64 es la cifra de la realización de la unidad cósmica, el mandala que sirve de esquema para la fijación de los ritmos universales y los ciclos cósmicos. 64 son también los hexagramas del Libro de los Cambios chino, recopilado por Confucio, el llamado I Ching. Los ocho signos, con sus ocho mutaciones, constituyen los 64 estados cambiantes o de transición, imágenes que permanentemente se transforman cada vez que se cambia una de las líneas, lo cual simboliza el continuo y cambiante juego de la vida. "Nada es estático" dice Hermes Trimegisto en "La Tabla Esmeralda" que, en sus siete principios, recopila toda la antigua sabiduría egipcia. El tablero simboliza el lugar donde tienen su acción, tanto las fuerza cósmicas, como la lucha que el hombre debe librar en su interior, el campo de batalla o kuruchetra de que nos habla el Mahabarata.

Es un juego en el que se ponen en acción la inteligencia y la concentración, por lo que es más fácil aprender sobre el tablero el método lógico y práctico de actuar, que en un manual de estrategia teórica. Como es bien sabido, y según afirma el profesor Klaus, decano de Filosofía de la Universidad Humboldt, "El hombre aprende mejor las cosas jugando que recibiendo lecciones abstractas sobre ellas". Y aquí reside, sin duda, la principal virtud del llamado "rey de los juegos": en que educa jugando y practicando, pues ejercita a la vez el dominio de sí mismo, el control reflexivo y la disciplina analítica, introduciendo los hábitos de la lógica progresiva. Un diálogo en parte científico y en parte mágico, analítico e intuitivo a la vez, elocuente y silencioso, se instaura en este singular duelo cerebral que es el juego del ajedrez.

Nueva Acropolis Granada

1.- INTRODUCCIÓN
"Contempla,!Oh maestro!, La poderosa hueste de los hijos de Pandu, compuesta por multitud de expertos e intrépidos guerreros, al mando de tu antiguo discípulo, el astuto y sagaz hijo de Drupada. Contempla a los guerreros enemigos en los carros de combate. Sus nombres son sinónimos de valor, fortaleza y astucia.
Y en nuestro bando están reunidos a mis órdenes los más insignes guerreros de nuestro pueblo, heroicos, valientes y experimentados, blandiendo sus armas favoritas y todos adictos a mi persona y causa, y anhelosos de dar su vida por mí."


Realizar una aproximación al juego del ajedrez, implica en cierto modo, preguntarse por su permanencia a lo largo de los siglos, y si ésta es meramente casual ó responde a toda una concepción filosófica escondida tras el velo de un simple juego.

Intentaremos pues, desvelar y descubrir que el ajedrez es el propio hombre y su lucha consigo mismo por lograr las vivencias y estados más profundos del espíritu.

Explicaremos que ésta concepción esotérica del juego, ha estado presente en India, Irania, en la civilización árabe y en el medioevo europeo, y que las distintas alteraciones que ha sufrido son sólo adaptaciones a las diversas idiosincrasias, permaneciendo en lo esencial un esquema inalterable.

Analizando la expresión "jugar al ajedrez", quisiéramos rescatar de esta palabra el sentido francés del término "jouer", que significa "actuar", "interpretar". Cabe preguntarse, si esta concepción filosófica del ajedrez es válida para el hombre actual. En este sentido, su significado se entiende de dos formas:

a) Como un simple ocio, en el sentido actual del término, es decir, como mero pasatiempo o distracción y no como el "divino ocio" platónico.

b) Según el diccionario, de los juegos, el ajedrez es uno de los juegos clasificados en el apartado de “juegos de combinatoria”, y se convierte, por su extrema complejidad y especiales características de conducción, en un conglomerado de:

- Arte, (por la belleza de sus concepciones).
- Ciencia (por el cálculo sistemático y abstracto que implica).
- Deporte (por la competitividad que encierra).

Es un juego normado, en la medida en que está condicionado por unas reglas, pero a la vez apreciamos en él otras cualidades que hacen que sea utilizado en: psicología aplicada como " test de atención”; y en cibernética, donde se toma como punto de referencia para la consecución de una algoritmia, reflejo del pensamiento de un ajedrecista. Puede ser aplicado a una máquina “pensante”, en una tentativa de añadir la capacidad de pensar a la materia. Como por ejemplo, el caso del autómata del ajedrez, de nombre Mephisto, ideado y construido por un fabricante de prótesis médicas: Charles Gumpel en 1878. De este autómata que incluso llegó a ganar el "Handicap de los Commities", nadie supo nunca cómo se pudo realizar su manipulación a distancia.



2.- ORIGENES DE JUEGO


A pesar de la diversidad de opiniones al respecto, nos incinamos por pensar que es un juego originario de la India. Ajedrez procede etimológicamente del árabe "as-satrany", y éste del sánscrito “chaturanga”. La palabra chaturanga designaba al ejercito hindú tradicional, compuesto de cuatro angas: elefantes, caballos, carros y soldados. Esta consideración nos lleva a pensar que el ajedrez entraña un simbolismo guerrero entendido como una "escuela de gobierno y defensa". A pesar de estar dirigido a la casta Kshatriya (casta guerrera de la India), el ajedrez es de origen brahmánico debido al carácter eminentemente sacerdotal del diagrama ocho por ocho (conformación de las 64 casillas en cuadrado perfecto) y su sentido pedagógico, ya que mediante este juego los brahmanes instruían a los Kshatriyas en los tiempos de paz en el arte de la estrategia en la guerra.

Este mismo sentido guerrero está latente en la teoría que algunos autores sostienen, según la cual el rey Eubea crea el juego para los soldados griegos en el largo asedio de Troya, sobresaliendo uno de ellos por su dominio en el juego: Thérsites. que es citado por Homero en la Iliada. Aunque nos sirva para corroborar su origen brahmanico, no creo que el ajedrez sea originario de Grecia, sino que guarda más relación con el sentido filosófico hindú.

Este juego es un fiel reflejo de la estructura jerárquico-social de la India:

- El rey o brahmán se encuentra en la posición central, junto a su consejero (la dama actual).
- Los Kshatriyas representados por los alfiles, caballos y torres.
- Los Sudras y Vayshas simbolizados por los peones; hasta hoy día ha llegado a nosotros la denominación que se le da a cada uno de los peones: labrador, herrero, notario, mercader, médico, tabernero, esbirro y jugador; profesiones propias de estas castas.

Todo esto nos lleva a la conclusión de que el juego del ajedrez encierra todo un contenido filosófico del mundo hindú. Así Alfonso X el Sabio recoge en su manuscrito: "Juegos diversos de Acedrex, dados y tablas" (1.213), que un rey de la India quiso saber si el mundo obedecía a la inteligencia o a la suerte. Dos sabios le dieron respuestas contrarias; para el primero la inteligencia primaba sobre la suerte y tomó como ejemplo el ajedrez y el otro le trajo unos dados.
El historiador árabe Al-Mas'Odi' (siglo IX), al que se le atribuye la descripción más antigua que del juego poseemos en su libro "Las praderas de oro"; también nos cuenta que el rey Balhit fue el que posiblemente codificó el juego, ya que lo prefería porque en él prevalecía la inteligencia sobre la ignorancia.

Esto, en cierto modo, se relaciona con la concepción hindú del Destino; no responde a un azar, sino la existencia de una ley que lo ordena, la Ley del Karma: toda causa tiene un efecto. Esta ley tiene un reflejo en el ajedrez, en cada fase del juego el jugador es libre de elegir entre varias posibilidades, pero cada movimiento traerá consigo una serie de consecuencias ineludibles. Desde este punto de vista el movimiento de las piezas supone la sabiduría, el conocimiento de las posibilidades con un límite: el tablero. Fuera de él, el hombre es un esclavo de su destino, mientras que dentro podrá acceder al conocimiento de la Verdad.

No sólo en la civilización india se perciben estas relaciones, sino también en las distintas culturas donde arraigó este juego, como fueron la árabe y el sistema feudal del Medioevo.

Hay que tener en cuenta los cambios que el ajedrez ha ido sufriendo, así el elefante sobre una torre fortificada, pieza utilizada en la India, pasa a ser con los árabes el alfil (Al-fil, en árabe significa elefante), pero en representación esquemática en manuscritos medievales fue tomado como un birrete de bufón o una mitra, de ahí su significado en Francia "Fou" (bufón), y en Inglaterra "bishop" (obispo). Pero el cambio más importante es el del consejero en India por la Dama o Reina en la época medieval.

Parece ser que existió una confusión entre el término persa "fer-san", que en castellano se convirtió en "alforza", y el antiguo francés "pierce" que significa virgen. Sea lo que fuere, lo que sí es cierto es que en este cambio influyó la mentalidad caballeresca transmitida por los árabes y persas, que también trajeron a Occidente la heráldica y las principales reglas de caballería.

La contraparte del caballero es su dama; este cambio formal del consejero por la reina, nos hace pensar en la importancia de la Dama en esta época, como consejera y ayudante del caballero; y por otra parte sobre la dualidad cuerpo-alma, que más adelante trataremos.


3. FILOSOFIA ESOTERICA Y AJEDREZ.



A) COSMOGENESIS

Para profundizar en este apartado, ciertamente el más difícil, primeramente debemos hacer unas consideraciones.
El ajedrez tuvo originariamente una estructura con cuatro bandos de piezas, cada una con su propio rey, en un tablero de 64 casillas. Parece ser que todas estas casillas eran del mismo color, ya que el tablero chino, también originario de la India, no cuenta con la alternancia de colores; se cree, por tanto, que el tablero bicolor proviene de Persia.
Esta variante de los cuatro bandos es recogido por Alfonso X el Sabio, con el título "El juego de las cuatro estaciones", de modo que las piezas están dispuestas en las cuatro esquinas del tablero, avanzando en sentido rotatorio. Las piezas tienen los colores: verde, rojo, negro y blanco, correspondiendo a los cuatro elementos aire, fuego, tierra y agua representando así a Dios en su aspecto transformador (Shiva). El movimiento rotatorio de estos cuatro campos, análogo a la marcha del sol, simboliza la transformación cíclica.

En su actual aspecto, el tablero implicaría la imagen del mundo en su dualismo fundamental, purusa y prakriti, materia y espíritu, espacio y tiempo, ying y yang.

La cualidad geométrica del tablero, expresa el espíritu y su extensión cuantitativa en las 64 casillas, la materia que conforma el Mandala (tablero).

Este sentido cíclico y cosmogónico también queda reflejado por Al-Mas-Odi cuando dice que: "Los indios dan un sentido misterioso a la progresión geométrica efectuada en las casillas del tablero, estableciendo una relación entre la causa primaria que domina todas las esferas y a la que todo conduce, y la suma del cuadrado de las casillas del tablero"
Para el historiador árabe, esto guarda relación con la famosa leyenda según la cual el inventor del juego pidió al monarca que llenara las casillas de su tablero con granos de trigo, colocando uno en la primera, dos en la segunda, cuatro en la tercera, y así sucesivamente hasta la casilla 64, lo que da un total de 18 trillones 446.774 billones 073.709 millones 551.616 granos, que no se poseían en todo el Imperio, para producir tal cantidad, habría que producir 76 veces todos los continentes de la tierra.

Pero en realidad, la creencia de los hindues estaba en el simbolismo cíclico del ajedrez, que reside en el hecho de expresar el despliegue del espacio según el cuaternario, es decir, el cuadrado central es el núcleo, el principio del cual irradia todo en Brama, génesis creadora.

Limitando con este cuadrado central se encuentra el octonario de las direcciones principales. A medida que nos alejamos de este centro el proceso creador se va densificando, hasta llegar a las 28 últimas casillas donde encontraremos las divinidades más próximas al hombre: devas y asuras, (ángeles y arcángeles del cristianismo).

El sentido estratégico del jugador de ajedrez por el dominio del centro implica una victoria segura; quien posee el centro poseerá el verdadero conocimiento.

A su vez el tablero sintetiza los dos grandes ciclos complementarios del sol y de la luna, los doce signos zodiacales y las 28 mansiones lunares. (Ver figura 1).

Por otra parte el número 64, suma total de las casillas, es un submúltiplo del número cíclico fundamental 25.920 que mide la precisión de los equinoccios.

Así es como este Mandala simboliza a la vez el Cosmos visible, el mundo del espíritu y la divinidad en sus múltiples aspectos.

Por todo ello, soy consciente de que esta concepción del tablero como Mandala es incompleta, puesto que el Mandala constituye un símbolo vivo que roza algo que nuestra comprensión no alcanza a racionalizar; es un símbolo de transformación que al referirse a un elemento desconocido, se proyecta sin posibilidad de comunicación, como una experiencia directa de algo real carente de verdaderos signos que limitan y determinan su significado (Jung). Es un símbolo, es decir, "Una abstracción sintética que nada dice al profano y todo lo revela al sabio" (Mario Roso de Luna).

El Mandala proyecta contenidos de la totalidad, en sánscrito significa Círculo mágico. Es fácil observar esta característica del tablero como círculo, no sólo porque al girarlo nos da esta forma geométrica perfecta, sino también por la construcción de lo que clásicamente se llamó la cuadratura del círculo. (Figura 2)
Esta construcción mandálica está estrechamente relacionada con el I Ching y sus 8 trigramas fundamentales, y con sus 64 hexagramas que por falta de espacio aquí no trataremos.
La transmisión de la heráldica por persas y árabes trajo consigo además el Mandala del Ajedrez a través de los estandartes y pendones medievales, símbolo de la verdad que se muestra a todos, especialmente este damado o escaqueado también se representaba en los escudos conformando cuadros llamados puntos que nunca podían ser inferiores a 20 puntos.

Las piezas heráldicas ajedrezadas debían tener como mínimo dos órdenes (la orden o tira es una fila de puntos). Las águilas, leones, y demás símbolos, también podían ser ajedrezadas evidentemente el simbolismo variará según se utilice en el escudo, en el pendón o en el estandarte, pero esencialmente nos da a entender la idea de combate, de "guerra santa" que el caballero tenía contraído ante las injusticias.
Desde un punto de vista guerrero el ajedrez representa la lucha de los devas y los asuras disputándose el tablero del mundo; así, la alternancia del negro y del blanco adquiere gran valor e importancia, es la lucha de los pares de opuestos, luz y tinieblas, bien y mal.


B) HOMBRE Y AJEDREZ

En la interpretación cosmogónica anteriormente esbozada, apuntábamos la batalla figurada en el tablero entre dos principios complementarios. Pues bien, esta característica tiene también su reflejo en el hombre, es la misma lucha que nos reproduce el Bhagavad Gita.
Iniciemos la relación hombre y ajedrez con el simbolismo de las distintas piezas.

a) Significado del Rey y la Dama

La principal interpretación que se puede establecer entre estas dos piezas es con la dualidad Cuerpo - Alma. El rey representa el alma encarnada, la dama o consejero la materia. El rey se desplaza un sólo paso en cualquier dirección, simbolizando, así, su difícil reconocimiento en la materia, su "prisión" es la materia. De esta manera necesita el rey de la dama, que puede moverse en todas direcciones, para desenvolverse.

Esta interpretación sigue siendo válida, aún cuando en el Renacimiento se le dio mayor movilidad a la reina, y al rey la posibilidad del enroque, perdiendo así algo de su carácter estratégico, para pasar a ser algo más abstracto y matemático. Es pues. un dualismo complementario.

b) Las distintas piezas y las cualidades del Alma.

El rey como vehículo para la manifestación del Espíritu, poder viviente Universal del origen de toda la Vida, necesita al resto de piezas que son, a su vez, la manifestación del Alma. Sus diferentes movimientos corresponden con distintas maneras de realizar las posibilidades cósmicas en el tablero: movimiento axial de las torres, diagonal de los alfiles y combinado de los caballos.
La marcha axial es cortante y viril, representa lo masculino, mientras que la marcha diagonal corresponde a una continuidad existencial, y por tanto femenina.

c) Constitución Humana y Ajedrez

La posición inicial de las fichas reproduce un sistema jerárquico: los peones como piezas de choque, las torres, los caballos, los alfiles y por último en el centro lo más valioso.
De esta misma forma el hombre también se compone de varias partes en estructura jerarquizada: su eterofísico, su componente energético y sus emociones estarían representados en los peones. Como ente ordenador esta la mente, que la tradición hindú desglosa en Mente egoísta perecedera, representada en las torres y su movimiento en cruz, y mente Pura eterna (la continuidad existencial del movimiento del alfil).
El hombre necesita una cierta quietud en sus cuerpos inferiores para poder activar su raciocinio, de la misma manera que las torres necesitan para actuar una disminución de peones.
El hombre también posee, según la filosofía hindú, un vehículo intuicional (Budhi) representada en el tablero por los caballos con ese movimiento tan complicado (cualquiera de sus movimientos puede resultar inesperado).
En la cúspide de la Pirámide el Rey (Atma) expresión primera y pura.


d) Voluntad y Destino

Como indicábamos supra, se plasma en el ajedrez la Ley Universal de Causa y Efecto, la ley del Karma. Esta ley ha sido desvirtuada y mal interpretada, entendiéndola como un determinismo. El ajedrez es un gran ejemplo para aclarar esta cuestión: el jugador, al igual que el hombre, es libre de mover sus piezas, de actuar, pero ese movimiento traerá consigo unas consecuencias en los anteriores desenlaces del juego, por tanto, el destino, reflejado en la partida puede ser alterado si el jugador se sobrepone a las adversidades, por la fuerza de su Voluntad.
Cada partida de ajedrez es distinta a cualquier otra, representando así, una multiplicidad de acciones y circunstancias de la vida. Los dos primeros movimientos (salida blanca y respuesta negra) dan lugar a 400 posiciones distintas, el tercer movimiento (el segundo blanco) origina 5362 situaciones y la segunda respuesta negra gira en torno a las 71850 variantes.


e) Ajedrez y Bhagavad Gita

El Bhagavad Gita, gran libro sagrado, es posiblemente la fuente de la que emana este juego, la lucha interna del hombre. En la primera Estancia del libro contemplamos el campo de batalla con los dos bandos:
los Kuravas y los Pandavas, la doble naturaleza del hombre enfrentaba lo sensible y lo inteligible. En un lugar principal del campo de batalla se encuentran Krishna y Arjuna, el consejero y el príncipe Arjuna.
Arjuna tiene miedo a la muerte y a la propia naturaleza de las huestes con las que se tiene que enfrentar, pero para superar este miedo tiene a su lado a Krishna, su fiel aliado, que le anima a la lucha para conseguir la victoria deseada, la ciudad de Hastinapura, símbolo de la Sabiduría.Esta victoria es dura de conseguir, porque supone dolor para Arjuna pero Krishna le muestra las claves de superación: la acción y el conocimiento. Cuando la acción es recta se traduce en Sabiduría y solo ésta se manifiesta en Recta acción. Con estas armas conseguirá la victoria y la unión con el Ser, el no vencer supondrá un "volver a empezar" una necesidad de una nueva experiencia terrenal. No hay nada peor que la inacción dice Krishna, porque incluso de las derrotas acumulamos un aprendizaje siempre válido.
La extrapolación de valores que podemos extraer de este texto sagrado es muy rica. El campo de batalla, Kuru, es el tablero , las dos huestes enfrentadas, los dos bandos de fichas: blancas y negras. El Rey representa a Arjuna y Krishna el consejero. El fin: la conquista de Hastinapura, la gran meta.


f) Ajedrez y Grial

Encontramos también afinidades entre la tradición medieval y el ajedrez. El Rey Arturo, el mismo que antes fuera un heroico triunfador lo encontramos más tarde como un rey enfermo y decrépito a causa de un extraño sortilegio, que le obliga a vivir en una actitud latente (el alma encarnada) . EL Gran Merlín, consejero inseparable del rey y sus caballeros. Su misión: "Quien es jefe que sea puente” es decir el "jefe" es el que debe establecer la vinculación entre las dos orillas, los mundos humano y divino.
Sus caballeros, sintiendo la tragedia de su Rey herido, tienen la necesidad de actuar para volver a restaurar a su Rey a su primitiva situación, haciendo que el que estaba herido cure, que aquel que olvido recuerde su origen y retorne a la isla de Avallón,

este retornar es lo que se conoce esotéricamente como el plantear la pregunta. Este retorno a la ciudadela del sol, a la isla blanca es en definitiva la ciudad de la Sabiduría, la Hastinapura del Baghavad Gita.

4.- ESTRATEGIA Y AJEDREZ

Como indicábamos anteriormente, el ajedrez fue ideado para ser utilizado por los guerreros en tiempos de paz para desarrollar en éstos el arte de la estrategia. Estrategia viene del griego “estrategos” la ciencia del general o caudillo. En este sentido el jugador de ajedrez se siente el general de sus tropas y debe conducir a sus huestes conforme al plan de campaña que establezca. No obstante lo anterior, el ajedrez presenta dentro de la estrategia militar algunas particularidades a tener en cuenta, son las reglas del juego: Queda delimitado el comienzo de la batalla eludiendo el factor sorpresa, el número de fuerzas está igualado y está delimitado el campo de batalla. Asimismo las combinaciones estratégicas están en un primer momento supeditadas a las fichas que cada jugador tenga, así las blancas en un primer momento realizaran las combinaciones ofensivas y, dependiendo de estos las negras deberán supeditar sus combinaciones defensivas que vienen impuestas por las circunstancias del caso.
Antes de entrar en una somera explicación de estas combinaciones estratégicas, enunciamos algunas máximas estratégicas aceptadas en el ajedrez moderno:

1.- Se considera necesario el dominio del centro del tablero, que es donde en un primer momento se centra el combate.
2.- Se suele descartar en la actualidad, la utilización en un primer momento de la Dama y de las Torres.
3.- Se considera prudente efectuar el enroque antes de las veinte primeras jugadas.

Las partidas de ajedrez, desde un punto de vista estratégico pueden dividirse en partidas abiertas y partidas cerradas. Las primeras, de mayor interés bajo mi modesta opinión, se exponen las piezas a los ataques del enemigo para poder atacar a su vez, intentando debilitar el campo contrario que de buscar posiciones sólidas y seguras en el propio que serían las partidas cerradas.
Las partidas abiertas responden dentro de la estrategia militar a dos principales combinaciones ofensivas que se entremezclan entre sí:

1.- La ruptura estratégica.- El conocido como ataque en cuña , que pretende partir las fuerzas enemigas en dos mediante un dominio absoluto del centro.
2.- El ataque al flanco.- Mediante una estrategia de disuasiva se pretende entrar por ambos flancos del rival, la más característica el ataque al peón del caballo, evitando ser defendido por el alfil para destrozar al rival consiguiendo torre.

En las partidas abiertas principalmente las blancas comienzan con el movimiento de peón de rey a e4, respondiendo las negras con igual salida. A partir de este momento se pueden dar tres grandes subdivisiones : El caballo de rey blanco a f3 ( partidas de caballo) apertura española. El alfil de rey a c4 (partidas de alfil) y el gambito de rey, peón de alfil de rey blanco a f4.

Las aperturas de partida cerrada tienen dos variantes :

1.- Cuando las blancas abren con dos pasos de peón de rey y las negras responden o con un paso de peón de rey negro (defensa francesa), o con peón de alfil de rey negro con dos pasos a c5 (defensa siciliana) o bien con peón de dama negro a d5 (contra gambito de centro)
2.- La blancas dan comienzo al juego de un modo distinto bien con peón de dama o peón dde alfil de rey blanco o con un solo paso de peón de rey.

Todas estas modalidades muy estudiadas hoy día, sirven para utilizar una apertura que es muy conocida al jugador para intentar una ventaja posicional o un cambio ventajoso.


5.- CONCLUSIONES


Tras las formas, tras la mera apariencia de un simple entretenimiento hemos intentado demostrar que subyace toda una concepción de lo sagrado, de lo divino que ha permanecido civilización tras civilización con un contenido que sigue latente, que solo hace falta la intención el deseo y la voluntad de aplicarlas a uno mismo.

Que ese silencio, que esa atmósfera que aún se respira en las partidas de ajedrez, son todavía hoy signos inequívocos de algo que va más allá de un simple deporte.

Que todos, absolutamente todos estamos en nuestra vida inmersos en una partida de ajedrez, en esa "otra partida " que significa nuestra vida, y que poseemos dentro de nosotros mismos al Consejero que todos llevamos, pero que tanto trabajo cuesta escuchar, y que está dispuesto a potenciar nuestra voluntad para actuar porque:

"Ni puede nadie, ni aún por un instante permanecer en realidad inactivo, porque inmediatamente le impelen a la acción las cualidades dimanentes de la Naturaleza ".

Que el ajedrez es el perpetuo anhelo del hombre por "ser más ser" por dominar bajo el imperio de su voluntad todos sus actos . Hasta que la victoria, "el jaque mate a las pasiones " no llegue seguiremos prisioneros del tablero ( espacio - tiempo), como dice Borges en su poema sobre el ajedrez:

"Tenue rey, sesgo alfil, encarnizada
Reina, torre directa y peón ladino,
sobre lo negro y blanco del camino
buscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señalada
del jugador gobierna su destino,
no saben que un rigor adiamantino
sujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero
( la sentencia es de Ornar) de otro tablero
de negras noches y de blancos días.
Dios mueve al jugador y éste, la pieza.
¿ Qué dios detrás de Dios la trama empieza
de polvo y tiempo y sueño y agonía?"

Lisardo García Rodulfo

lunes, 9 de julio de 2007

THE ESOTERICISM OF THE CHESS

Samael Aun Weor

The chess game comes from the ancient Atlantis, it is a game that was known and practised by the people of the continent that today is submerged in the ocean that has its name.
The chess symbolizes or allegorizes the Game of the Life, or better to say, the Chessboard of the Life.
Esoterically speaking at the light of the Gnosis, we are simple chips, governed by invisible or occult forces that we do not know. Some of those mechanic forces are evolutives and involutives.
We do not have to forget the revolutionary forces that work from the superior dimensions of the space, the Intelligent Principles that are occult beyond the phenomena, creating and creating again. The ineffable beings, the Lord of the Flame, the Master of the Conscious Circle of the Solar Humanity, sometimes govern the white chips and other times the black ones; that is to say, they direct the flow of the innumerable centuries. Some of those beings, called Devas, govern for example, the Elemental Departments of Nature, meanwhile others work in many other activities. In all of this there levels and levels, grades and grades. And every group or family according with their particular ray, act over the Chessboard, that as we said, symbolizes the Universal Life.
It is obvious that if the humanity would have the Consciousness awakened, it would be able to determine the circumstances over the chessboard, because logically it would not be governed by the mechanical laws as the Law of Cause and Effect, the Law of Return, the Law of Recurrence, etc. What do represent the four sides of the chessboard? It represent the four elements of nature: Fire, Air, Water and Earth, frequently mentioned in all the treatises of alchemy. They also represent the four Existential Bodies of the Being: Physical, Astral, Mental and Causal bodies, created by the real or authentic man in the Forge of the Cyclops, using to the purpose the transmutation of the libido or sexual energy.
Multiplying side by side, the eight squares by the eight squares, we obtain the number 64. At the same time, adding in cabbalistic form this number (6 + 4), then we have the Arcanum 10 of Tarot, let us remember that the Tarot is the Golden Book, and that by itself, constitute the Pattern of Measures of the Cosmic Laws. So, the Arcanum 10 is the Wheel of Samsara, the tragic wheel whose three thousand revolutions or cycles have already been studied by the Revolutionary Scientific Gnosticism.
From the point of view of the transcendental sexology, the wheel is the alchemic hieroglyphic that represents the necessary time needed to the boiling of the philosophical matter, and of course, of the boiling itself. Over the Chessboard of Life, we have to annihilate the Ego and to create the Superior Existential Bodies of the Being, making good use of the time in the hard work of the philosophical matter's boiling. In this form we will be able to get out of the Samsara's
Valley. The Ego, the "I," the myself, make us to stay tied to the Valley of sufferings, to the fatal wheel of births and dead; receiving new bodies as a result of the Karma.
Now, if we observe carefully the 32 white squares and the 32 black squares, we can observe in it the evident manifestation of the Opposite Pairs of the Hermetic Philosophy, that is to say, the light and the darkness, the day and the night, the permanent fight between the forces of good and evil, that we have to transcend, that we have to overcome.
Those black and white opposites are the oriental Yin and Yan: the passive force and the active force.
Adding the number 32 (3 + 2) in cabalistic form, we get the number 5, that in the Major Arcanums of the egyptian tarot represents the Great Law, the Divine Justice. This means that the Court of the Objective Justice governs the two antagonistic forces and that the intellectual animal mistakenly called man, is subjected to its judgements.
Let us analyze now each one of the pieces of the Chess. But before let us see this: in total are 16 pieces. The number 16 is the Fragility, the Tower fulminated by the Ray of the Cosmic Justice. Among the cabbalists, it is the Babel's Tower, the tower of the languages' confusion.
As a fact, many are the initiates that fall on the Chessboard of Life as the inverted star.
Many are the Fulminated Towers: every initiate that spills the Hermes' Cup, falls.
The 8 pawns will also be inverted stars, until they awake the Consciousness and create the Existential Superior Bodies of the Being. The number 8 is the number of Job's tests, it is a number of pain and sufferings.
On the chessboard, the humanoids cannot understand each others, they are the mechanical, unconscious, asleep humanity. In other word, they are the famous Tower of Babel.
What is the symbolism of the king? Why there is a black king and a white one? The king symbolizes the Internal Real Being of each one of us. When in the Chess' game, he receives checkmate, it means that the cycle of 108 existences for each Essence that plays has ended, and that the Intimus or Inner Master has absorbed the spiritual principles to let the Essence involutionate in the infernal worlds (so, it will be liberated from the "I's").

When that Essence re-initiates a new cycle, it will begin once again the Game of the Life; that is obvious.
The white king invite us to think in the Eternal Father, Jehovah or Iod-Heve; the black kings indicates the opposite: the Antichrist or tenebrous forces of the universe. Also the black king makes reference to the Animal Ego, and in general to all the Potencies of Darkness, to the involutive forces ofnature and cosmos.
The white king is immortal; he has to fight against his antithesis, he is the one that impulses (from inside and upwards) his Essence, in order to make her to work on herself in the Chessboard of Life.
The Queen has also two aspects: the black and the white. In its positive aspect, she is the Divine Mother Kundalini with its five manifestations, already symbolized by the Hindus in the Holy Cow of five foot. She is Mary or Ram-Io, is the feminine aspect of God (God Mother), one part of our being but derived.
The ungrateful son that forgets his mother, fails in the Chessboard of Life, cannot annihilate the Animal Ego.
In truth, the white queen or Kundalini is the electro-magnetic and solar fire that stays twisted, in form of serpent, waiting the instant to be awaken.
Those that have studied the esoteric Nahuatl or Hindustani physiology, emphasize the transcendental idea of a marvellous magnetic center, located in the base of the vertebral spine, between anus and the sexual organs. In the center of that Chakra there is a yellow square, invisible physically, but visible to the six sense or clairvoyance.
In this square there is a Yoni or Womb, and in its center there is a Phallus in where the serpent, that mysterious energy called Kundalini is twisted.
It is unquestionable that only through the Sahaja Maithuna or Sexual Magic, can the serpent, the white queen of the chess in its energetic aspect within ourselves be awakened.
In its negative or black aspect, she is the Goddess Kali (of the desires and passions). Even now, some tenebrous and degenerated sects of India, offer human sacrifices to Kali. So, the black queen is the infra-instinctive and brutal force of nature, it is the antithesis of kundalini, is the tempting serpent of Eden; the sexual fire descending into the atomic infernos of man.
There always existed and will exists a crude fight between the white queen and the black queen, a fight for their sons and daughters, the humanity... The bishop represents the sexual force of nature (established in Jesod, the Ninth Fundament, the Sex).

The bishop, is the Sacred Lance of the ancient mysteries. The Lance, the Phallus, the Sex, plays a great role in many oriental legends as marvellous instruments of salvation and liberation. Used wisely by the soul that yearns, it allows to reduce to cosmic dust, all the cave entities that in their sinful conjunct, form the myself.
The bishop, in this game, has a phallic character, it is the symbol of the sexual power.
Let us observe that it always moves in X, what remind us precisely the Cross of Saint Andrew. The extraordinary torture of Andrew, made famous the Cross in X, in which his separated members were tied.
Undoubtedly, and without any exaggeration, we have to say that the Cross of Saint Andrew (the symbolic X, that certainly is a greek K), was, is and will be one of the most valuable symbols of the Christic Esotericism.
The annihilation of the Ego in the Laboratorium Oratorium of the Third Logos, is the profound meaning of the tortures suffered by Andrew in the terrible X. It is the indispensable death, that could never be achieved with a vulgar fire.
Obviously, in order to do this work, it is necessary the help of an occult agent; a secret fire of sexual type, (that resembles more the water than a flame). This fire (or this ardent water) is the vital spark sent by the Logos to the inert matter: it is the Divine Fohat, trapped in everything; it is the Igneous Ray, the Kundalini, the Sacred Serpent of the Anahuac's Wisdom, ascending through the spinal channel of the adept. It is clear that we are talking about the white bishop, the Phallus used in positive form to achieve the chastity through the alchemic transmutation. It is not difficult to understandthat its antithesis, the black bishop, is the fornication, the sexual force used in the incorrect erotism, etc.
The horse, moves over the chessboard in L form, and this remind us the Law, symbolized among the Mohammedans as a horse. The horse of the chess game, invite us to think in the mythological centaur and in the Sagittarius Constellation. In reality, the intellectual animal is still something not completed, and that is the reason of why within himself are originated terrible fights between his animal part and his human values. The intellectual animal is like the centaur that has to send the arrow of his longing (of his yearning of being) to the Inner Sun or Real Being, in order to return to him.
The arrow symbolizes the Eros force, and the arc represents the three forces: Father, Son and Holly Spirit, that the neophyte has to use in order to achieve the inner liberation. The horse allegorizes the audacity, the boldness, the daring and other virtues of the Consciousness. However, there exists the necessity to eliminate the opposite of those virtues, allegorized by the black horse.

In the bullfighting's esotericism, the horse symbolizes the physical body not tamed yet, and in which the neophyte is mounted, disposed to prick with the lance the Bellowing Beast, the Animal Ego. The Tower, alludes the state of Alert Perception, that is to say, the Observation that the aspirant has to do on himself; it is a piece of extraordinary value. Without the sense of Psychological Self-Observation, the triumph would be impossible in the Chessboard of Life.
Do not forget that all authentic self-psychology has three fundamental aspects: Self-Observation, Self-Exploration and Elimination. Of course, the Tower is established over the Cubic Stone of Jesod, on the Sex, because the work of the mystical death cannot be done, completely, without the help of the Third Logos, the creative energy. So, in watchful state, as the watchman in wartime, the neophyte from his own tower, (his brain, his head), learns to Transform the Impressions, avoiding the accustomed process of information made by the mind, that is to say, interposing the Consciousness between the tower and the impressions that come from everywhere in the chessboard.
Paul the Apostle said to his disciples: "... You are the temple of the living God; as God had said, I will dwell in them, and walk in them; and I will be their God, and they shall be my people." The tower of that temple is the head of the planetary body. The Solomon temple has human form... Bethlehem, comes from a chaldean word that remind us the famous Tower of Bel, the Tower of Fire. In order to the Golden Child of Alchemy could incarnate in us, it is necessary to have already made the Tower of Bel. When is it built? When we have developed the Solar Fire within ourselves; then the Tower is built. In that conditions, the Son of the Son (the Second Logos, the Christ) can penetrate in us in order to speak thegolden verb of the first instant.
In conclusion, over the Chessboard of Life the initiates have to build their Tower of Fire, if they yearn the Interior Magnesium of Alchemy, the Intimate Christ, to be born in his own crib...

Finally, the pawns are the neophytes or apprentices, those that want to become Adepts of the Conscious Circle of the Solar Humanity; are those that have been informed about the Esoteric Path that goes to the final liberation, and that because of that reason, work on themselves, debating between the black and the white.
The white pawn represents the Essence, fighting with the help of the king, of the Queen, of the Bishop and the White Tower, against the forces that appose her development. The black pawn symbolizes the forces of the Ego, those inhuman and sinister elements, that in their conjunct form the "I," the myself.

domingo, 8 de julio de 2007

Un acercamiento a su simbolismo

El ajedrez –al igual que otros juegos difundidos en todo el mundo- no tuvo un origen lúdico sino sagrado, mediante el cual algunos maestros espirituales de Oriente enseñaban la sabiduría oculta. En el transcurso de los siglos sus reglas y su forma externa ha tenido algunas modificaciones, pero la esencia de sus enseñanzas ha permanecido intacta.

Ganesha y Mercurio

Una mirada superficial al ajedrez deja en evidencia a este juego como un enfrentamiento bélico, entre dos ejércitos con piezas que representan las fuerzas en combate: los peones como la infantería, los caballos como la caballería, las torres como los carros de combate, los alfiles como los elefantes y la pareja real como las autoridades máximas del ejército.

Sin embargo, este simbolismo tan evidente no deja de ser exotérico. Los ejércitos en conflicto nos recuerdan a una batalla espiritual entre las fuerzas de la luz (devas) y las fuerzas de las tinieblas (asuras).

El Bhagavad Gita, la gran obra espiritual de la India, también se desarrolla en un campo de batalla que enfrentaba a los kurús y los pandavas. En esta obra Arjuna recibe las sagradas enseñanzas de Krishna, que lo invita a combatir para conquistar la ciudad de Hastinapura. El nombre de esta localidad quiere decir “Ciudad de los elefantes” o “Ciudad de la sabiduría”.

El elefante está directamente relacionado al ajedrez, pues es el dios de la sabiduría e incluso en la China antigua (siglo IV) se conocía a este juego como “Juego del elefante”. Por eso tampoco es extraño el hecho de que en la India exista una versión del Bhagavad Gita con Ganesha (dios de la sabiduría, con cabeza de elefante) sustituyendo a Krishna como el maestro de Arjuna. Esta versión se conoce como el “Ganesha Gita”.

En la mitología greco-latina el equivalente a Ganesha es Hermes o Mercurio (1). Tal vez esta sea la razón por la cual algunos maestros espiritualistas de occidente vean al ajedrez como un juego mercurial y no marcial (de Marte, o bélico).

El maestro ajedrecista Eduardo Scala afirma que “el juego se desarrolla en el estado de Mercurio, es decir, en su cuadrado mágico del 8 (8 x 8), símbolo del infinito y que se asimila al caduceo de Mercurio”.

Helena Blavatsky también relaciona a Mercurio con el 8 al decir que “la ogloada u ocho significa el movimiento eterno y su espiral de los ciclos, el 8, y simbolizado a su vez por el caduceo”. (2)

El caduceo de Mercurio y el doble 8

Simbolismos Numéricos

Un tablero de ajedrez posee 64 estaques o casilleros. Si aplicamos la reducción teosófica a este número (3) descubrimos que la clave numérica de este juego es el 1, no el 2 que deja en evidencia el tablero con sus escaques blancos y negros. Es decir que, bajo una dualidad ilusoria, se esconde la unidad.

Si nos detenemos en los simbolismos del tablero, llegaremos a identificar claramente al ajedrez como un juego donde se plasma toda la sabiduría taoísta que está incluida en el famoso “Libro de las mutaciones” o “I Ching”.

Los taoístas declaran que “el Tao origina lo Uno, lo Uno origina el Yin y el
Yang, y el Yin y el Yang originan todas las cosas”. (4) Es decir que el Yin y el Yang son dos energías polares y su interacción produce todo el Universo.

El I Ching revela que “en las mutaciones está la Unidad. Ésta generó el Yin y el Yang. Las dos energías engendraron las cuatro figuras (szu-hsiang) y éstas engendraron los ocho signos”. (5)

La clave numérica de un tablero de ajedrez es –como ya dijimos anteriormente- 8 x 8, que da un total de 64. La estructura del “I Ching” está organizada de acuerdo a 8 trigramas, constituidos cada uno de ellos por la combinación de líneas continuas y discontinuas. Por la combinación de los trigramas en pares se construyen los 64 hexagramas del “Libro de las Mutaciones”.

Los alquimistas chinos tomaron a los 64 hexagramas y por medio de ellos representaron ciertos procesos espirituales. El objetivo de la alquimia china (nei-tan) “es la unión del Tao que se alcanza conduciendo al equilibrio del juego de desequilibrios del Yin y el Yang”. (6)


Simbolismo de las Piezas

Más allá de sus significados bélicos, cada una de las piezas posee un rico simbolismo que intentaremos develar. Tal vez la más importante de todas desde un punto de vista simbólico sea el humilde peón. El francés André Danilcar Philidor, uno de los grandes maestros del ajedrez en el siglo XVIII reveló que “los peones son el alma del ajedrez”.

El peón está en la primera línea de combate y representa el sacrificio (sacro oficio) ya que es la pieza que generalmente es sacrificada en pos de la victoria. Está sujeto a reglas muy rígidas que sólo le permiten avanzar, pues simboliza al ser humano corriente que desea llegar al otro lado del tablero. Si lo alcanza vuelve al juego purificado y más poderoso, como un verdadero bodhisattva que llegó al final de su evolución pero que regresa a ayudar a sus hermanos. El bodhisattva es –según los budistas- aquel que ha renunciado a la bienaventuranza del nirvana hasta que todos sus semejantes hayan sido liberados. Posee la perfecta sabiduría y está libre de la rueda de encarnaciones (samsara).

El peón, al regresar al juego “coronado”, está liberado de las ataduras que poseía antes de llegar al final de su recorrido. Los peones que han perecido en su intento deberán encarnar nuevamente para volver a intentarlo.

El alfil era originariamente “pil” o elefante, que –traducido por los árabes- pasó a llamarse fil y finalmente alfil en la España ocupada por los moros. En el resto de Europa la pieza tuvo diferentes nombres: “flou” (bufón) en Francia, “slon” (elefante) en Rusia y “bishop” (obispo) en Inglaterra, dada la forma de su sombrero. De esta acepción británica deriva la relación entre esta pieza y el clero que fue común en los tableros medievales.

Esta pieza es fiel a un sendero de determinado color y no se aventura en otros caminos, por lo cual representa la lealtad a las reglas. Su carácter original de elefante nos recuerda a la sabiduría relacionada con el juego y en especial a Ghanesa, del cual ya me referí anteriormente.

A diferencia del alfil, que permanece siempre en los senderos de un mismo color, el caballo alterna sus movimientos desde los escaques de un color a otro. En algunos idiomas esta pieza se llama “caballero” y con su alternancia entre los dos opuestos, nos está indicando el principio hermético del ritmo.

La torre, por su parte, siempre ha simbolizado el avance espiritual para
alcanzar un mayor grado de conciencia. Su ubicación en el tablero (en los cuatro ángulos, es decir en los 360º) nos da a entender que la totalidad del juego tiene un significado más alto y que el tablero es una especie de castillo protegido en las cuatro esquinas. Teniendo en cuenta que el castillo y todo lo que ocurre dentro de él está referido a lo “interior”, es decir, a la “vida interior”, podemos captar el sentido profundo de esta pieza.

Para incursionar en los profundos simbolismos de la torre, podemos acudir a las obras de Santa Teresa de Jesús sobre el “castillo interior”.

La pareja real originariamente no era tal, ya que representaba a un monarca y su consejero (firzan), pero en el siglo XV se cambia a este consejero por una reina, con una gran capacidad de movimientos que esta pieza no poseía anteriormente.

Al introducir a la reina como pieza, el par de opuestos que ya era evidente en el tablero blanquinegro adquiere más relevancia, aunque el rey sigue siendo la figura principal, aquella que debe permanecer en el tablero hasta las últimas consecuencias.

Con la captura del rey el juego finaliza, ya que él representa el centro del juego y el objetivo del ajedrez es alcanzar este centro, huyendo del laberinto de los sentidos y dándole “jaque mate” a la ilusión.

Phileas Fogg


(1) Blavatsky, Helena: “Glosario teosófico” (ver “Ganesha”)
(2) Blavatsky, Helena: “La Doctrina Secreta” Tomo IV
(3) 6 + 4 = 10 y 1 + 0 = 1
(4) Lao Tsé
(5) Esta Unidad recibe el nombre de “Tai Chi”, siendo la última realidad, el
fundamento y origen de todo ser.
(6) “Diccionario de la sabiduría oriental” (Ed. Paidós)

sábado, 7 de julio de 2007

Ajedez Acropolis

domingo, 17 de diciembre de 2006

Aunque el origen del ajedrez es un misterio, está prácticamente demostrado que nació en Oriente, si bien ha sido en Occidente donde se le ha dado el impulso y el auge de que goza en nuestros días. También se sabe que en un principio formaba parte de la estrategia de la guerra y se aplicaba a la casta de los chatryas en la India. Las piezas negras y blancas simbolizan la sombra y la luz, la lucha entre titanes y dioses, asuras y devas. El tablero o arcidriche es la representación del mundo manifestado, regido por la dualidad, lo blanco y lo negro, yin y
yang. Consta de 64 escaques o casillas, y el 64 es la cifra de la realización de la unidad cósmica, el mandala que sirve de esquema para la fijación de los ritmos universales y los ciclos cósmicos. 64 son también los hexagramas del Libro de los Cambios chino, recopilado por Confucio, el llamado I Ching. Los ocho signos, con sus ocho mutaciones, constituyen los 64 estados cambiantes o de transición, imágenes que permanentemente se transforman cada vez que se cambia una de las líneas, lo cual simboliza el continuo y cambiante juego de la vida. "Nada es estático" dice Hermes Trimegisto en "La Tabla Esmeralda" que, en sus siete principios, recopila toda la antigua sabiduría egipcia. El tablero simboliza el lugar donde tienen su acción, tanto las fuerza cósmicas, como la lucha que el hombre debe librar en su interior, el campo de batalla o kuruchetra de que nos habla el Mahabarata.
Es un juego en el que se ponen en acción la inteligencia y la concentración, por lo que es más fácil aprender sobre el tablero el método lógico y práctico de actuar, que en un manual de estrategia teórica. Como es bien sabido, y según afirma el profesor Klaus, decano de Filosofía de la Universidad Humboldt, "El hombre aprende mejor las cosas jugando que recibiendo lecciones abstractas sobre ellas". Y aquí reside, sin duda, la principal virtud del llamado "rey de los
juegos": en que educa jugando y practicando, pues ejercita a la vez el dominio de sí mismo, el control reflexivo y la disciplina analítica, introduciendo los hábitos de la lógica progresiva. Un diálogo en parte científico y en parte mágico, analítico e intuitivo a la vez, elocuente y silencioso, se instaura en este singular duelo cerebral que es el juego del ajedrez.

AJEDREZ ESOTÉRICO

Por Samael Aun Weor

El ajedrez es un juego antiquísimo, cuenta con muchos siglos de existencia, y por eso no es de extrañar que estén ligadas a él leyendas cuya veracidad es difícil de comprobar debido a su antigüedad, precisamente a manera de información queremos contar una de estas: Para comprender no hace falta saber jugar Ajedrez, basta simplemente saber que el tablero donde se juega esta dividido en 64 escapes o casillas negras y blancas.
Una de estas leyendas dice: El juego del Ajedrez fue inventado en la india. Cuando el Rey Hindú CHERAM lo conoció quedo maravillado de lo ingenioso que era y de la variedad de posiciones que en él son posibles.
Al enterarse que el inventor era uno de sus súbditos, el Rey lo mando a llamar con el objeto de compensarlo personalmente por su acertado invento, el inventor llamado SETA, presentose ante el soberano, que era un sabio vestido con modestia, que vivía gracias a los medios que le proporcionaban sus discípulos.
SETA, quiero recompensarte dignamente por el ingenioso juego que has inventado, dijo el Rey; el sabio contesto con una inclinación. Soy bastante rico como para poder cumplir tu deseo mas elevado, continuo diciendo el Rey; di la recompensa que te satisfaga y la recibirás. SETA continuo callado; no seas tímido lo animo el Rey, expresa tu deseo, no vacilare en nada para satisfacerlo.
Grande es tu magnanimidad soberano, pero concédeme un corto plazo para meditar la respuesta, mañana tras arduas reflexiones te comunicare tu petición.
Cuando al día siguiente Seta se presento de nuevo ante el trono, dejo maravillado al Rey por su petición sin precedentes. Soberano, dijo Seta, manda a que me entreguen un grano de trigo por la primera casilla del tablero de Ajedrez; ¿ un simple grano de trigo?, contesto admirado el Rey. Si soberano, por la segunda casilla ordene que me entreguen dos granos, por la tercera cuatro, por la cuarta ocho, por la quinta dieciséis, por la sexta treinta y dos, etc.
Basta, el Rey interrumpió irritado, recibirás el trigo correspondiente a las 64 casillas del Tablero de acuerdo a tu deseo: por cada casilla doble cantidad que por la presente, pero has de saber que tu petición es indigna de mi generosidad, al pedirme tan mísera recompensa menosprecias irreverentemente mi benevolencia, en verdad que, como sabio que eres deberías haber dado mayor prueba de respeto ante la bondad de tu soberano. Retírate, mis servidores te sacaran en una saco el trigo que solicitasteis.
Los matemáticos de la corte hubieron de trabajar intensamente en calcular la recompensa de Seta, quien quedo esperando en la puerta del palacio. Solo al amanecer del otro día, el matemático mayor de la corte, solicito audiencia para presentarle al Rey un informe muy importante: Oh Rey, hemos calculado escrupulosamente la cantidad de granos que desea recibir Seta, resulta una cifra tan enorme; ... sea cual fuera su magnitud, lo interrumpió el Rey con altivez, mis graneros no empobrecerán, he prometido darle esa recompensa y por lo tanto hay que entregársela. Soberano, no depende de tu voluntad el cumplir semejante deseo, en todos tus graneros no existe la cantidad de trigo que exige Seta. Tampoco existe en los graneros de todo el reino, hasta los graneros del mundo son insuficientes.
Si deseas entregar sin falta la recompensa prometida, ordena que todos los reinos de la tierra se conviertan en labrantíos, manda a secar Mares y Océanos, ordena fundir los hielos y las nieves que cubren los lejanos desiertos del norte, que todo el espacio sea totalmente sembrado y se ordene entregar toda la cosecha obtenida a Seta. Solo entonces recibirá su recompensa. Dime cual es esa cifra tan monstruosa, dijo el Rey, reflexionando. Oh soberano son DIECIOCHO TRILLONES CUATROCIENTOS CUARENTA Y SEIS MIL SETECIENTOS CUARENTA Y CUATRO BILLONES, SETENTA Y TRES MIL SETECIENTOS NUEVE MILLONES CINCUENTA Y UN MIL SEISCIENTOS QUINCE. (18.446.744.073.709.051.615). O lo que es lo mismo DOS ELEVADO A LA POTENCIA 64.
La recompensa del Inventor del Ajedrez, deberá ocupar un volumen aproximado de 12.000.000.000 M, o lo que es lo mismo 12.000 Km3, si el granjero tuviera 4 metros de alto y 10 de ancho, su longitud habría que ser de 300.000.000 de Kilómetros, o sea el doble de la distancia que separa a la tierra del sol.
(partes tomadas del libro “El divertido juego de las Matemáticas”, autor PERELMAN, edita “Circulo de lectores”.


Símbolos de Partes del Tablero

Representa en sí el Juego de la Vida. La vida es un tablero de Ajedrez, en la cual cada uno de nuestros actos es una jugada. Si nuestras jugadas son buenas, inteligentes y oportunas el resultado será el éxito, salud y longevidad. Si por el contrario nuestras jugadas son hechas de mala fe, egoístas e inoportunas, el resultado será fracaso, enfermedad y muerte. Si analizamos numéricamente la cantidad de escapes en un tablero, nos hayamos con 64, que para efectos kabalisticos nos da un total de 10, representa la ley de recurrencia, la Retribución, la rueda del Samsara, las fuerzas evolutivas.
La cantidad de escapes Blancos es de 32 = 5. La ley del Dharma. En lenguaje místico de la luz, cuando debutamos en el tablero de la existencia nos reciben las fuerzas blancas, o sea los galenos con sus batas blancas, nos dan la bienvenida, en señas de que empezaron a Evolucionar; como quiera que nada en la Naturaleza esta estático, llega el momento en que se fracasa y caemos en el amparo de las fuerzas involutivas, la cantidad de escapes negros es de 32 = 5 la ley del Karma, en el lenguaje místico de las tinieblas, la decadencia, la defunción, la muerte. El bien y el mal no existen. Una cosa es buena cuando nos convine y mala cuando no nos conviene. El bien y el mal es cuestión de conveniencias egoicas y caprichosas de la mente.
El hombre que invento los fatídicos términos Bien y Mal, fue un Atlante llamado MAKARI KRONVERNZYON, miembro distinguido de la científica sociedad AKALDANA. Situado en el sumergido Continente Atlante.
Jamas sospecho el Viejo Sabio arcaico el daño tan grave que iba a causar a la humanidad con el invento de sus dos palabritas.


Los Peones:

Cuando enfocamos el juego en los aspectos militares sobre todo en las cortes medievales, simbolizan los soldados del Rey; base de los planes del peón para que avance, es un germen de debilidad que se crea.
Los ocho peones: ocho Virtudes de la Madre Devi Kundalini, que son: Comprensión, Voluntad, Verbo, Recto pensar, Recto sentir, Recta manera de ganarnos la vida, que haya PAZ y que haya AMOR. También nos representa el arcano ocho del Tarot (o sea el Patrón de medidas). La Justicia, cada uno de nosotros luchando contra los contratiempos.
Los movimientos son muy limitados; las sombras de pecado de aquel Rey interno de cada uno de nos que nunca ha pecado: tú lo sabes.


Las Torres:

Simbolizan el estado de alerta Percepción y de Alerta novedad, en los Grandes Misterios se le daban al neófito el cincel y el martillo para que fuese puliendo las dos columnas del templo, la Blanca y la negra; mejor dijéramos, la DORIKA y la JONIKA. Los CIMIENTOS de la torre en la época medieval eran de piedra y casi todas las torres estaban hechas de este material, símbolo resplandeciente de la Energía sexual.


Los Caballos:

Representan la Osadía y el valor para eliminar el Miedo sus movimientos describen la escuadra y el compás, tan importante en los estudios Masones, sus movimientos son en forma de L, que en sistema de numeración romana tiene un valor de 50, descomponiéndolo nos está indicando la LEY en Rigor.


Los Alfiles:

En las cortes medioevales, se conocían con el nombre de Obispos y eran quienes más cerca estaban al Rey; alegorizaban los Alfiles, las Lanzas, la Urania Venus de los Griegos.
EL REY
Representa la Sabiduría, nuestro real SER, el V.M. Interno, la estrella interior que siempre nos ha sonreído.
Todo el juego del Ajedrez, consiste en colocar al rey en una situación tal que no pueda moverse y es entonces y sólo entonces cuando se le da muerte. O Jaque Mate. Sabido es que terminada una partida de Ajedrez, se puede iniciar una u otras, según los acuerdos de los contrincantes, pero el Rey, sigue siendo el Rey y no cambia, así es nuestro Real SER, es lo que ha sido, lo que es y lo que será. Es de anotar que algunos valores que hemos dado a las fichas, no son los valores clásicos, sino Esotéricos.


La Reina Dama:

No podría faltar en el tablero de la existencia y en el ajedrez, el elemento femenino, el principio universal de la vida, la cual resplandece en toda obra, Dios mismo, es el Rey desdoblado en Mujer, el Eterno Amor que fluye y refluye en todo lo creado, desde
niños añoramos sus ternuras porque ella es la otra mitad de nuestro SER y viceversa.
Sin la Dama en una partida de Ajedrez, nos sentimos sin el poder supremo, estamos perdidos.
Si hacemos un estudio Trascendental de las diferentes culturas, vemos como detrás de la gloria de los Grandes Hombres Ilustres, siempre ha estado la Mujer, como la Sacerdotisa de TEBAS, en medio de antorchas habló a las multitudes, como Sacerdotisa de los templos de Misterios. Reinó en Egipto, como vestal de Delfos, bajo el nombre de Pitoniza; un Gran Maestro dijo: el Sumun de la Belleza es la Mujer, la Naturaleza, la Música, las Flores, un paisaje, un niño nos conmueve, pero la Mujer, no sólo nos conmueve sino que nos atrae, nos inspira y nos provoca.
La libertad de los movimientos de la Dama, en un tablero de Ajedrez, es formidable, los valores fundamentales del Ajedrez son el Tiempo, o sea la Rapidez para realizar los planes, espacio, dominio del mayor número de defectos si los proyectamos de jugada en el ajedrez son bien hechos y con fuerza suficiente, si el desarrollo y las circunstancias han sido maravillosas, el resultado será la Victoria.
En la vida el hombre se enfrenta con innumerables problemas, cada persona necesita saber cómo resolver cada uno de estos problemas; inteligentemente, todo ajedrecista sabe que toda solución está en el problema mismo, siempre que haya tranquilidad y equilibrios perfectos entre la mente, la emoción y el centro motor.
En el mundo existe una enorme masa de personas a quienes se les ha proporcionado todos los elementos para triunfar en la vida, pero carecen de hábitos y de capacidad de o para Razonar lógicamente, porque podemos asegurar que todos los seres humanos somos fichas de ajedrez en el tablero de la vida; y sobre nosotros están seres Superiores, que unas veces dan apoyo a las fichas negras y otras a las blancas.

Cada uno de nosotros en estos momentos, está volviendo a repetir la misma partida de su vida anterior, más las consecuencias, buenas o malas, bajo los efectos de la Ley de Recurrencia. Jugadores Inconscientes que no hemos aprendido a jugar inteligentemente y que nuestro destino no lo decide un solo propósito, sino miles y miles de agregados psicológicos.
Todos los seres humanos sin una enseñanza superior, somos como una partida de Ajedrez sin Peones, cortos de inteligencia y con muchas limitaciones que ignoramos que dentro de nosotros existen terribles posibilidades que debidamente desarrolladas nos llevarían a la Victoria final.
Nos invita pues, la Gnosis mediante el juego ciencia, a ser verdaderos jugadores inteligentes y conscientes, como también para mover dentro de fuerzas superiores ignotas, que harán de nosotros Hombres reales y verdaderos

SINTESIS DEL AJEDREZ ESOTERICO EN LA PRACTICA

Trabajo Arkánico en el Ajedrez Esotérico.
El Rey y la Reina. Simbolizando al hombre y a la mujer, trabajando en la gran obra A. Z. F.
Los alfiles, son la Lanza y la guadaña, simbolizando de esta manera a la Madre Divina fabricando Cuerpos y desintegrando Defectos.
El Caballo. Simbolizando la fuerza que se va adquiriendo a través del trabajo con la energía sexual transmutada, simboliza también la Inteligencia, la amistad, y el triunfo.
Las Torres. Simbolizan el Cuerpo Astral y Mundo Mental. El saludo: YAKIN- BOAZ, que se hace a la entrada de todo templo y el que debe hacer el Hombre y la Mujer en el momento de ir al trabajo sexual A.Z.F.
Los Peones. Indicando las ocho Virtudes del KUNDALINI y que debemos conquistar para poder ser aceptados por DEVI KUNDALINI.
El Tablero. Es el juego de la vida y no sabemos si estamos jugando la última partida.
Los Cuadros. Negros y Blancos. Que unas veces nos dan fuerzas las negras y otras veces las blancas. Positivo y negativo. El equilibrio en todo.

La Palabra AJEDREZ. Simbólicamente vemos la Balanza de la Justicia Cósmica así:
La A: El agua o sea Karma.
La Z: El fuego o sea Darma.
La D: El equilibrio que se debe tener en todo, y así lograr realizarnos.
Si descomponemos más las letras, vemos lo siguiente:

La J: simboliza el Bastón de los Patriarcas.
La E: simboliza los Cuatro Elementos de la Naturaleza. La Esfinge del Egipto milenario. El Verbo.
La R: El fuego Sagrado del Espíritu Santo. La Madre Divina-Kundalini.


El esoterismo del ajedrez

Quizás la imagen con la que encabezamos este articulo no sea la más apropiada, pero nos ha parecido muy simpática y por lo mismo la incluimos. Vamos a realizar un estudio sobre el esoterismo del ajedrez, este juego tan aburrido para unos como tan divertido e interesante para otros, curiosamente es así como definen a la vida mucha gente...

Iniciaremos por lo más elemental, el tablero. Esta formado por 64 escapes o casillas, siendo de color negras y blancas. Estos dos colores el blanco y negro, vienen a simbolizar la dualidad de la misma vida, por ejemplo, el bien y el mal, lo bueno y lo malo, la luz y las tinieblas al Cristo como máxime exponente de la Luz y a Javhe como más exaltado demonio de las tinieblas.

Cada uno de nuestros actos o decisiones en la vida es comparable a una jugada o movimiento. Si nuestras jugadas son, inteligentes y oportunas el resultado será el éxito. Si por el contrario nuestras jugadas son hechas de mala fe, egoístas einoportunas, el resultado será el fracaso, con todo lo que con lleva, como por ejemplo, el dolor, la enfermedad, el sufrimiento etc. El tablero esta formado por cuatro lados, es decir los 4 puntos cardinales, Norte, Sur, Este y Oeste; así mismo nos recuerda a las cuatro pruebas de toda iniciación esotérica Agua, Aire, Fuego y Tierra.

Si analizamos kabalisticamente la cantidad de los 64 escapes nos da el número10, representando a la ley de recurrencia, la retribución, la rueda del Samsara, así como las fuerzas evolutivas e involutivas. La cantidad de escapes blancos como de negros es de 32 = 5. Que viene a representar a la ley, que gobierna todos nuestros actos, ya sean positivos o negativos. Hablando simbólicamente diríamos que empieza la ley del dharma y la ley del karma a manifestarse.

En lenguaje místico de la luz, cuando debutamos en el tablero de la existencia nos reciben las fuerzas blancas (escapes blancos), o sea los galenos con sus batas blancas, nos dan la bienvenida, como quiera que nada en la Naturaleza esta estático, llega el momento en que por nuestras malas obras o decisiones fracasamos y caemos en el amparo de las fuerzas involutivas... (escapes negros)

Los Peones: Simbolizan a los soldados del Rey, también a las ocho
Virtudes de la Madre Divina o Devi Kundalini, que son: 1-Comprensión,
2-Voluntad, 3-Verbo,4-Recto pensar, 5-Recto sentir,6-Recta manera de
ganarnos la vida, 7-Paz y 8-Amor. Así mismo representan el arcano ocho del Tarot o sea el Patrón de medidas. La Justicia, cada uno de nosotros luchando contra los contratiempos.

Las Torres: Simbolizan el estado de alerta percepción y de alerta novedad. En los grandes Misterios se le daban al neófito el cincel y el martillo para que fuese puliendo las dos columnas del templo, la blanca y la negra. Los cimientos de las torres en el medioevo eran de piedra símbolo de la energía sexual.

Los Caballos: Representan la osadía y el valor para eliminar el miedo sus movimientos describen la escuadra y el compás, tan importante en los estudios Masones, sus movimientos son en forma de L, que en sistema de numeración romana tiene un valor de 50, descomponiéndolo nos está indicando la Ley en actividad. Simbolizan la fuerza que se va adquiriendo a través del trabajo con la energía sexual transmutada, también la Inteligencia, la amistad, y el triunfo.

Los Alfiles: En las cortes medioevales, se conocían con el nombre de
obispos y eran quienes más cerca estaban del Rey alegorizaban los Alfiles, las Lanzas, la Urania Venus de los Griegos. Los alfiles, también podemos relacionarlos con la Lanza y la guadaña, simbolizando de esta manera a la Madre Divina fabricando Cuerpos y desintegrando Defectos.

El Rey: Representa la Sabiduría, nuestro real SER, el Venerable Maestro
Interno, la estrella interior que siempre nos ha sonreído.

Todo el juego del Ajedrez, consiste en colocar al rey en una situación tal que no pueda moverse y es entonces y sólo entonces cuando se le da muerte, o Jaque Mate. Sabido es que terminada una partida de Ajedrez, se puede iniciar una u otras, según los acuerdos de los contrincantes, pero el Rey, sigue siendo el Rey y no cambia, así es nuestro Real SER, es lo que ha sido, lo que es y lo que será.

La Reina Dama: No podría faltar en el tablero de la existencia y en el
ajedrez, el elemento femenino, el principio universal de la vida, la cual
resplandece en toda obra, Dios mismo, es el Rey desdoblado en Mujer, el Eterno Amor que fluye y refluye en todo lo creado, desde niños añoramos sus ternuras porque ella es la otra mitad de nuestro SER y viceversa.

Sin la Dama en una partida de Ajedrez, nos sentimos sin el poder supremo, estamos perdidos.

Si hacemos un Estudio Trascendental de las diferentes culturas, vemos como detrás de la gloria de los Grandes Hombres Ilustres, siempre ha estado la Mujer, como la Sacerdotisa de TEBAS, en medio de antorchas habló a las multitudes, como Sacerdotisa de los templos de Misterios. Reinó en Egipto, como vestal de Delfos, bajo el nombre de Pitoniza; un Gran Maestro dijo: el Sumun de la Belleza es la Mujer, la Naturaleza, la Música, las Flores, un paisaje, un niño nos conmueve, pero la Mujer, no sólo nos conmueve sino que nos atrae, nos inspira y nos provoca.
La libertad de los movimientos de la Dama, en un tablero de Ajedrez, es formidable, los valores fundamentales del Ajedrez son el Tiempo, o sea la Rapidez para realizar los planes, espacio, dominio del mayor número de defectos si los proyectamos de jugada en el ajedrez son bien hechos y con fuerza suficiente, si el desarrollo y las circunstancias han sido maravillosas, el resultado será la Victoria.

En la vida el hombre se enfrenta con innumerables problemas, cada persona necesita saber cómo resolver cada uno de estos problemas; inteligentemente, todo ajedrecista sabe que toda solución está en el problema mismo, siempre que haya tranquilidad y equilibrios perfectos entre la mente, la emoción y el centro motor.

En el mundo existe una enorme masa de personas a quienes se les ha proporcionado todos los elementos para triunfar en la vida, pero carecen de hábitos y de capacidad de o para razonar lógicamente, porque podemos asegurar que todos losseres humanos somos fichas de ajedrez en el tablero de la vida; y sobre nosotros están seres Superiores, que unas veces dan apoyo a las fichas negras y otras a las blancas.

Cada uno de nosotros en estos momentos, está volviendo a repetir la misma partida de su vida anterior, más las consecuencias, buenas o malas, bajo los efectos de la Ley de Recurrencia. Jugadores Inconscientes que no hemos aprendido a jugar inteligentemente y que nuestro destino no lo decide un solo propósito, sino miles y miles de agregados psicológicos. Todos los seres humanos sin una enseñanza superior, somos como una partida de Ajedrez sin Peones, cortos de inteligencia y con muchas limitaciones que ignoramos que dentro de nosotros existen terribles posibilidades que debidamente desarrolladas nos llevarían a la Victoria final.

Nos invita pues, la Gnosis mediante el juego de la vida, a ser verdaderos jugadores inteligentes y conscientes, como también para mover dentro de nosotros a las fuerzas superiores innatas, que harán de nosotros Hombres reales y verdaderos.

Así mismo el Rey y la Reina. Simbolizan al hombre y a la mujer, trabajando en la obra del Padre...

De Nueva Acrópolis

El ajedrez es el juego de la vida. Se trata de representar los conflictos entre la luz y la oscuridad.
El tablero blanquinegro simboliza la tensión alterna de todas las dualidades y complementos fundamentales manifestados; lo positivo y lo negativo, la noche y el día, el sol y la luna, etc.
Las 64 casillas se basan en el simbolismo cuádruple del 8x8, que es la forma fundamental del templo o ciudad y denota el Cosmos en todas sus posibilidades junto a las fuerzas que operan en el universo y el hombre.
El movimiento de las piezas significa la realización de todas las posibilidades en el mundo y en el individuo. La elección del movimiento es libre, pero pone en marcha una serie inexorable de efectos.
El Rey es el sol, el corazón, la ley y el orden. Sus movimientos están limitados por la manifestación.
La Reina es el espíritu, la que mueve a voluntad.
El alfil representa a los gobernantes del mundo espiritual y su movimiento se basa en el triángulo.
La torre representa el poder temporal, los gobernantes de este mundo, y su movimiento se basa en el cuadrado, el cual simboliza la materia, y el movimiento axial denota lo viril y masculino.
El caballo o iniciado utiliza el salto de la intuición, utilizando la vía de lo intelectual y lo devocional.
Los peones son hombres comunes que intentan atravesar en el tablero los 7 grados de iniciación que les permitirá alcanzar la octava casilla como meta del iniciado. Al alcanzar el octavo estado se recupera el paraíso y la facultad de moverse a voluntad.

viernes, 6 de julio de 2007

EL SIMBOLISMO DEL AJEDREZ

Por Titus Burckhardt

El juego de ajedrez es originario de la India. Fue transmitido al Occidente medieval por medio de los persas y los árabes. Una prueba de ello es la palabra "jaque mate" que deriva del persa (shah -rey- y el árabe -mat- ha muerto).

El orden estratégico es evidente en la posición de las figuras utilizadas, igual que en la guerra en el Oriente antiguo. La tropa ligera, representada por los peones, ocupa la primera línea; el grueso del ejercito lo constituye la tropa pesada, carros de guerra (torres), caballeros (Caballos) y elefantes de combate (alfiles); el rey con su "dama" o "consejero" permanecen en el campo de las tropas.

La forma del tablero corresponde al tipo clásico del Vastumandala, el diagrama que también constituye el trazado céntrico o fundamental de un templo o ciudad. Dicho diagrama simboliza la existencia concebida como campo de acción de las fuerzas divinas. En su significado más universal, el combate figurado por el juego del ajedrez representa la batalla mítica de los devas con los asuras, de los dioses con los titanes, o de los ángeles con los demonios, derivándose de este todos los demás significados del juego.

El ajedrez es de origen brahamanico, lo prueba el carácter eminentemente sacerdotal del diagrama de 8x8 cuadrados. Los hindúes consideraban el juego como una escuela de gobierno y defensa.

Hagamos notar que los hindúes cuentan ocho planetas: el sol, la luna, los cinco planetas conocidos y Rahu, el astro oscuro de los eclipses; cada uno corresponde a las ocho direcciones del espacio. Los indios dan un sentido misterioso a la progresión geométrica efectuada en las casillas del tablero; establecen una relación entre la causa primera, que domina todas las esferas y a la que todo conduce, y la suma del cuadrado de las casillas.

El simbolismo cíclico del tablero de ajedrez reside en el hecho de que expresa el despliegue del espacio según el principio cuartario y octonario de las direcciones principales (4x4x4=8x8), y que sintetiza en forma cristalina, los dos grandes ciclos del sol y la luna: el duodenario del zodiaco y las 28 mansiones lunares. Por otra parte, el número 64, suma de las casillas del tablero, es submultiplo del número cíclico fundamental que mide con precisión los equinoccios.

Los astros simbolizan al mismo tiempo un aspecto divino, personificado por un deva. Así es como este mandala, simboliza a la vez el cosmos visible, el mundo del espíritu y la divinidad en sus múltiples aspectos.

(Mencionemos también, que en la tradición china, los 64 signos que se derivan de los ocho trigramas comentados en el I King. Estos 64 signos suelen estar dispuestos de manera que correspondan a las ocho direcciones del espacio. Ahí también se encuentra, pues, la idea de una división cuaternaria y octonaria del espacio, que resume todos los aspectos del universo.)

El despliegue alternativo de los cuadrados blancos y negros, pueden ser considerados como un mandala de Shiva, dios en su aspecto transformador. Los cuatro cuadrados, puestos alrededor de un centro no manifestado, simbolizan las fases cardinales de todo ciclo. La alternación de las casillas blancas y negras, en este esquema elemental, hace del equivalente rectangular del símbolo extremo oriental del yin-yang. Es una imagen del mundo en su dualismo fundamental. Son dos aspectos complementarios pero opuestos del mandala, es decir, un símbolo del espíritu universal (Purusha) en cuanto a síntesis inmutable y trascendente del cosmos. Por otra parte es emblema de la existencia (Vastu) considerada como soporte pasivo de las manifestaciones divinas. La cualidad geométrica del símbolo expresa el espíritu, y su coagulación limitativa es existencia o materia; en la polaridad considerada como tenebrosa y caótica, raíz del dualismo existencial. Recordemos aquí el mito de según el cual el Vastu-mandala representa un asura, personificación de la existencia bruta: los davas han vencido a este demonio y han establecido sus moradas sobre el cuerpo tendido de su víctima; así, le imprimen su "forma", pero es el quien los manifiesta.

Este doble sentido que caracteriza al Vastu-Purusha-mandala, y que, por lo demás, se encuentra de manera mas o menos explicita en todo símbolo, era como actualizado por el combate que el juego del ajedrez representa. Tal combate, decíamos, es esencialmente el de los devas y los asuras, que se disputan el tablero del mundo. El ejército blanco es el de la luz, el negro es el de las tinieblas. En un orden relativo, la batalla figurada en el tablero representa, bien la de los dos ejércitos terrenales. Cada uno de los combates en nombre de un principio, el espiritual y el de las tinieblas en el hombre, como una guerra santa. Se advertirá el parentesco del simbolismo implicado en el juego de ajedrez con el tema del Baghavad-Gita, libro que se dirige a los kshatriyas.

Se traspone el significado de las diferentes piezas del juego en el orden espiritual, estas corresponden a diferentes maneras de realizar las posibilidades cósmicas representadas por el tablero; hay el movimiento axial de las torres o carros de combate, el movimiento diagonal de los alfiles o elefantes que siguen un solo color, y el movimiento complejo de los caballos. La marcha axial que corta a través de los diversos colores, es lógica y viril. Mientras que la marcha diagonal corresponde a una continuidad existencial y, por lo tanto, femenina. El salto de los caballos corresponde a la intuición.

Lo que más fascina al hombre de casta noble y guerrera es la relación entre voluntad y destino. Pues bien, exactamente eso es lo que el juego de ajedrez ilustra, precisamente porque sus encadenamientos son siempre inteligibles, sin ser limitados en su variación. Un rey de la India quiso saber si el mundo obedecía a la inteligencia o a la suerte. Dos sabios, sus consejeros, dieron respuestas contrarias, y para probar sus tesis respectivas uno de ellos tomó por ejemplo el ajedrez, en el que la inteligencia prevalece sobre el azar, mientras que el otro trajo unos dados imagen de la fatalidad.

En cada fase del juego, el jugador es libre de elegir entre varias posibilidades, pero cada movimiento traerá una serie de consecuencias ineluctables, de modo que la necesidad delimita la libre elección cada vez más, apareciendo el final del juego no como fruto del azar sino como el resultado de leyes rigurosas.

Se revela aquí no sólo la relación entre voluntad y destino, sino también entre libertad y conocimiento: a menos que haya una inadvertencia del adversario, el jugador salvaguardará su libertad de acción solo en la medida en que sus decisiones coinciden con la naturaleza del juego, es decir, con las posibilidades que este implica. Dicho de otro modo; la libertad de acción es aquí solidaria de la previsión, del conocimiento de las probabilidades; inversamente, el impulso ciego, por libre y espontáneo que parezca en el primer momento, se revela a fin de cuentas como una no-libertad.

El arte regia es gobernar el mundo exterior o interior en conformidad con sus propias leyes. Esta arte supone sabiduría, que es el conocimiento de las posibilidades; ahora bien, todas las posibilidades están contenidas, de manera simétrica, en el espíritu divino. La verdadera sabiduría es la identificación mas o menos perfecta con el Espíritu (Purusha), siendo simbolizado este por la cualidad geométrica del tablero, sello de unidad esencial de las posibilidades cósmicas. El Espíritu es la verdad; por Ella es libre el hombre; fuera de ella es esclavo de su destino. Esa es la enseñanza del juego del ajedrez.

"El Simbolismo del Ajedrez", Cielo y Tierra (Barcelona), No. I, 1982